Seguidores

Mostrando entradas con la etiqueta autobiográfico. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta autobiográfico. Mostrar todas las entradas

sábado, 19 de octubre de 2013

My baby blue

Supongo que tengo lo que me merezco. Así empieza una canción que no puedo dejar de escuchar desde hace días. Es imposible sacármela de la cabeza porque sé que contigo tengo lo que me merezco. Estoy en el lugar exacto en el que me he puesto. Pero es eso o coger la puerta e irme sin mirar atrás. No estoy lista para eso. Aún no. 

miércoles, 9 de enero de 2013

A veces

A veces nos da por olvidarnos de que somos inteligentes, y a lo mejor porque llueve, a lo mejor porque nos hemos levantado con el pie izquierdo, nos da por vernos a través de los ojos de una sola persona, que suele ser esa que se lleva más de lo que debe y deja menos de lo que le tocaría. Y nos creemos que no somos suficientes, que podríamos ser más guapos, más listos, más graciosos y más cultos. Pero lo que no se nos ocurre es mirarnos a través de los ojos de todos esos amigos que están ahí deseando verte porque creen que eres único y que no te cambiarían ni un ápice. Seamos todo lo inteligente que somos y no nos vendamos al mejor postor.

lunes, 12 de diciembre de 2011

Dándole cuerda al reloj


A veces el mundo se vuelve más y más grande, acaba siendo inabarcable. Y tú eres ese punto cada vez más pequeño, lejos, más lejos, hasta que eres sólo el recuerdo de una mota de polvo que solía ocupar su lugar. Y la soledad no es una circunstancia física sino un estado mental.

Al final todo el mundo se va. El mundo sigue girando, como en un tío vivo grotesco repleto de caballos de madera. Y sigues ahí, preguntándote por qué sigues ahí sin recordar la respuesta. Subes y bajas, suavemente. Pero todo el mundo se va. A otros lugares, a otro tiempo.

Me pregunto qué clase de vida es esta, si es que es una vida. Lo único que tienes que hacer es respirar, y levantarte de la cama, ir a trabajar, volver a casa, cenar, y dormir de nuevo. Y dar gracias a Dios por la familia y la salud. Hasta que finalmente te pudres.


domingo, 11 de diciembre de 2011

Humedad


Poco a poco, minuto a minuto, puedo sentir como voy desapareciendo. El jueves fui a calzarme y descubrí como mi pie derecho había comenzado a desvanecerse. Sospecho que un día, dentro de poco, me miraré al espejo y la imagen que me devolverá será la de los azulejos amarillentos que se ven a través de la cortina de la ducha, pero no habrá rastro de mí. Los transeúntes lo intuyen, por eso, en una especie de conspiración para mi conversión en transparencia, ni siquiera me devuelven la mirada en el autobús.



martes, 13 de septiembre de 2011

La mujer de negro


A veces me canso de vivir en esta oscuridad a lo Johnny Cash, de beber entre sombras sorbos de cerveza mientras apago otro cigarrillo. No es que quiera mudarme al país del Arco Iris, es sólo que el negro ya no me va con todo. Mientras tanto, seguiré escuchando canciones con guitarras desgarradas que me pongan a tono. Como esta.




viernes, 9 de septiembre de 2011

Sinsentido


Poco a poco, cada vez tiene menos sentido

jueves, 8 de septiembre de 2011

Tantas vidas


El otro día me dijo una amiga que el tiempo pasa tan deprisa, y a la vez pasamos por tantas cosas, que parece que hayamos vivido muchas vidas diferentes dentro de una misma vida. No puedo estar más de acuerdo.

lunes, 22 de agosto de 2011

Retornos


A veces uno debe contradecir a Sabina y volver al lugar donde ha sido feliz para reencontrarse consigo mismo. Todos tenemos un lugar que nos vertebra, que nos recuerda quienes somos en cada esquina, en cada banco de piedra, en cada puerta de madera con pintura desconchada. Ese es el rincón que no debemos abandonar. A mí me ha funcionado. Justo cuando pensaba que no valía nada y que no me esperaba más que una sucesión de días grises y monótonos, volví a mi pequeño país de Nunca Jamás y recordé quien soy y todo lo que me queda por hacer. Así que, no lo olvidéis, somos corazones vestidos de pueblos, de ciudades, de callejones... pasear de vez en cuando por ellos nos mantendrá cuerdos.

miércoles, 10 de agosto de 2011

Ayer por la noche


Como si alguien hubiera encendido la luz de la habitación y la realidad quedara desnuda intentando taparse con la sábana. Así de certero fue el momento en que ayer te dije “Muy buenas noches”, cuando en realidad lo que quería decir es “Espero no volver a verte, que tengas suerte en la vida”. Aunque no lo percibieras.


miércoles, 13 de julio de 2011

Claroscuros


La sombra de tu ausencia es
muy alargada

lunes, 11 de julio de 2011

Haiku sobre asientos traseros



Quería recordarte que sólo
tienes que llamarme si quieres
volver a empañar
los cristales de tu coche.



jueves, 7 de julio de 2011

Parar o estacionar



Estoy en ello, lo juro. Pero he reconocer que cada vez que paso por delante de tu portal me pongo nerviosa con sólo imaginar que podemos cruzarnos. Qué largo va a ser este verano.


domingo, 26 de junio de 2011

lunes, 20 de junio de 2011

Eres el Houdini del amor


Otra vez llega el verano. Otra vez dejo Madrid para volver a casa. Otra vez las noches se me hacen demasiado largas. Y rezo y pido, temblando como una niña idiota, no cruzarme contigo, no encontrarte sonriendo apoyado en la barra de algún bar intentando llevarte a la cama a alguna buscona sin cerebro. Porque no sé lo que haría. Porque Madrid es mi territorio libre de ti pero mi casa, esa pequeña ciudad en la que tú también vives, es para mí un puto campo plagado de minas antipersona. Aunque para ser sincera, aquí entre nosotros y sabiendo que tú no lo vas a leer, en un rincón de mi corazón, ese tan oscuro y obstinado que sigue trayéndome ráfagas de ti, sueña con encontrarte y tener una última noche contigo, que me dediques una última mirada.

Esta maldita cruzada que tengo con mi corazón para dejarte ir de una vez por todas está siendo más compleja de lo que me gustaría. A veces se me hace cuesta arriba pensar que tú ya no piensas en mí, que te da igual. Y eso es lo que yo quiero: no pensar en ti, que me dé igual. Debiste haberme dado clases de indiferencia antes de irte. No podría haber aprendido de nadie mejor que de ti, maestro del escapismo. Eres el Houdini del amor. Y de vez en cuando pienso que con todo esto que escribo, mi blog se vuelve demasiado personal, pero qué puedo hacer. Si no escribo todo esto mi cabeza explotaría. Y no puedo seguir repitiendo lo mismo a mis amigos, que no entenderían por qué sigo aferrada a este ancla que lo único que hace es hundirme cada vez más. Pero, al final del día me importa una mierda lo que los demás piensen. Es mi teclado y es mi cerebro, y este blog es mi papelera de reciclaje en la que vierto los pensamientos más crueles que me atormentan.

Después de todo, finjo que te odio. O te odio, pero de una manera tan apasionada que sólo puede estar cimentado en un amor corrosivo y persistente. No es que del amor al odio sólo haya un paso, es que son hermanos siameses.


jueves, 16 de junio de 2011

Yo, prometo

Últimamente ando algo falta de creatividad y la página en blanco me insulta desde el escritorio haciéndome saber que carezco de talento. Será porque te lo has llevado y en su lugar me has dejado un océano de rabia. No, más bien un universo de rabia porque es bien sabido por todos que el universo en infinito y no deja de expandirse. Como mis ganas de tenerte delante y decirte que eres un mierdas. Para, acto seguido, salir de la estancia dando un portazo y haciendo tambalear la imagen de chica cabal y sensata que tienes de mí. O que tenías. Qué se yo, ya no me importa.

Recuerdo una vez que me dijiste, con tus cautivadoras palabras y a sabiendas de tu objetivo final, que no podías tratarme como a las demás porque nunca habías conocido una chica como yo. Pues mira, en eso tenías razón. ¿Recuerdas cuando agachabas la cabeza cobardemente y te dije que no sé la clase de chicas con las que estás acostumbrado a tratar pero que yo claramente no soy como ellas? Punto para mí. He de reconocer que de vez en cuando tengo mis momentos de lucidez. Ojala te conociera la mitad de lo que me conozco a mí misma, porque entonces no daría estos palos de ciego que me hacen parecer terriblemente mala a la hora de gestionar naufragios sentimentales.

Pero bueno, quiero que sepas que estoy tratando de solucionar toda esta mierda que me has dejado aquí como regalo de despedida y como Los Planetas cantaban, prometo no seguir viviendo así, prometo no pensar en ti. Prometo dedicarme solamente a mí.


miércoles, 15 de junio de 2011

Mi primer premio

Hoy quiero contar una cosa que me hace mucha ilusión. Hace unas semanas, mientras visitaba el blog de Fergie (http://cartas-para-el-corazon.blogspot.com/, recomiendo que todo el que tenga un rato se deje caer por él) y vi que iba a celebrar un concurso. Años atrás había escrito, en un arranque de qué sé yo, un texto que sólo vieron un par de personas porque resultó ser más crudo y personal de lo que esperaba. La cuestión es que ahí se quedó, olvidado en mi disco duro. Así que pensé que estaría bien enviarlo y probar suerte. Si he de ser sincera diré que no tenía la más mínima pretensión de ganar. Y sin embargo, cuál fue mi sorpresa cuando ayer Fergie me comunicó que el premio era mío. Que alguien valore lo que escribes es algo que no se puede describir con palabras, me dio muchísima emoción. He aquí mi premio:



Y no sólo me dio el premio en sí, sino que me dedicó unas palabras que casi fueron mejores que cualquier premio. No tengo palabras suficientes para darle las gracias a Fergie por todo, y a todo aquel que me lee o que se pasa por aquí y se toma la molestia de dejarme unas palabras. O al que simplemente se pasa y me lee, de incógnito. Porque siempre he creído que las palabras carecen de sentido si, una vez escritas, nadie las lee.

Si queréis leer mi texto y, de paso, ver el blog de Fergie, pasaros por http://cartas-para-el-corazon.blogspot.com/p/ganadora-del-concurso-bella-creacion.html


lunes, 13 de junio de 2011

miércoles, 8 de junio de 2011

Odio la lluvia

Podría decirte millones de cosas, maldecir, insultar, incluso golpearte como forma de hacerte despertar de ese sopor en el que parece que estás sumido. Me pones de un humor de perros, eres capaz de sacarme de mis casillas incluso sin que digas nada. Especialmente cuando no dices nada. Y en mi cabeza una y otra vez imagino situaciones en las que te digo que te vayas a la mierda, que eres un gilipollas, que me has destrozado. Y tú, invariablemente vienes tras de mí y me dices que lo sientes, que eres idiota, que te perdone. Aunque la idiota soy yo, está claro. Porque pasan los días, y sigo en el mismo punto, mientras tú estás sabe Dios dónde, y no contestas a los mensajes y no piensas en mí.

Es la maldita lluvia, lo sé. Tiñe la ciudad de gris y me sume en una tristeza tan profunda que no me deja mirar hacia delante. No me deja pensar que todo irá bien, que estoy bien, que debo dejarte ir porque, al fin y al cabo, ya te has ido. Y espero y pido desesperadamente que salga el sol y todo esto sea pasajero, porque sé que no podré vivir así eternamente.

Odio la lluvia.

domingo, 5 de junio de 2011

Pasajeros al tren

A veces la vida te abofetea y te pone en tu sitio, con una violencia que parece decir: “Déjate de tonterías y espabila”. Puede ser porque llevas viendo la catástrofe aproximarse lentamente durante meses y prefieres quedarte en tu butaca para ser espectador de primera fila en el vodevil de tu existencia. O tal vez porque tu cerebro se ralla, como les pasa a los DVD’s, y por una minúscula mota de polvo se congela en un frame y se repite eternamente hasta que lo sacas del reproductor y lo limpias. Y menos mal que la vida nos zarandea de vez en cuando para que veamos que si seguimos sentados sin hacer nada la vamos a cagar.

Es en ese momento en el que tienes que hacer algo, lo que sea. Estamos echados en la vía del tren y vemos la locomotora acercarse, echando humo por su chimenea. ¡Haz algo, lo que sea! Levántate deprisa y echa a correr, o quédate ahí tumbado, pero toma una decisión. Sea cual sea, marcará tu futuro: viviendo o muriendo. Pero será una decisión definitiva. Porque la vida es ese tren, que se aproxima pitando, y no va a parar.



jueves, 2 de junio de 2011

Los sueños, sueños son


Si hay algo que me molesta profundamente es que algo o alguien me perturbe el sueño. No puedo evitarlo. Concibo el dormir como uno de los placeres de la vida más exquisito y el insomnio, por ejemplo, para mí sería el peor de los castigos. Por eso estoy bastante molesta. Porque una persona lleva colándose en mi mundo onírico cinco días consecutivos. Es un cobarde, porque aprovecha la situación y, sabiendo que no tengo control sobre mi subconsciente, rellena mi mente con su presencia. Seguro que lo hace con conocimiento de causa. Seguro que sabe que, durante el día, no hago más que alejar su imagen de mis pensamientos y lo expulso vilmente y sin miramientos de ningún tipo. Y seguro que piensa con una sonrisa maléfica, de esas de malo de película: “¿Te crees muy lista por no pensar en mí? Sí, tú sigue creyendo que eres inmune a mis encantos, ya veremos lo que pasa cuando llegue la noche…”. Y se frotará las manos cuando acabe la frase. Pues ya está bien. Déjame en paz, por Dios te lo pido. Devuélveme mis sueños inconexos y sin sentido, por favor. Desaparece. O, bueno, no desaparezcas de mis sueños pero muéstrate también cuando estoy despierta.